Vinoinfluencers

El evento más importante a nivel global de creadores de contenido en la industria del vino

La segunda vez se sintió diferente

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Hace unos días regresé de España después de asistir, por segunda ocasión, a Vinoinfluencers World Awards.

Y esta vez se sintió diferente.

La primera vez llegué en modo esponja.

Quería conocer gente, escuchar, aprender y entender qué estaba haciendo ahí rodeado de personas de todo el mundo que llevan años hablando, escribiendo, produciendo y viviendo alrededor del vino.

Esta vez llegué sintiéndome un poquito más en casa.

No porque ya tuviera todas las respuestas —cada vez estoy más convencido de que en el vino eso nunca sucede— sino porque esta vez ya no solamente fui a escuchar.

Fui a compartir.

34 países y una misma obsesión

Vinoinfluencers es un evento de tres días que reúne a creadores de contenido, sommeliers, periodistas, productores, bodegueros y proveedores de la industria.

Este año fuimos alrededor de 150 creadores provenientes de 34 países.

Había gente de Georgia, India, España, Italia, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos, Perú, Costa Rica, México y muchísimos lugares más.

Imagínense la cantidad de acentos, opiniones y maneras distintas de entender una misma botella.

Y entre tanta diferencia descubrí algo que me encantó:

La mayoría —si no es que todos— empezamos por prácticamente la misma razón.

Queríamos ayudar a más personas a entender el mundo del vino.

Unos lo hacen desde la parte técnica.

Otros desde la gastronomía.

Otros desde el entretenimiento.

Otros escribiendo.

Otros haciendo videos.

Pero cuando te sientas a tomar una copa con ellos y les preguntas por qué empezaron, la respuesta casi siempre termina llegando al mismo lugar:

Queremos que más personas disfruten el vino.

Y creo que eso explica otra de las cosas que más me sorprendió esta vez: la hermandad que se ha creado.

En una industria que desde afuera puede parecer llena de egos, encontré exactamente lo contrario.

Personas compartiendo contactos, ideas, experiencias y consejos con una intención bastante honesta de ayudarnos a crecer entre todos.

Y entonces me cayó el veinte…

Hubo una noche que probablemente no voy a olvidar.

Estábamos en un museo. Ya habían pasado tres pláticas, algunas copas y muchas risas.

En algún momento me detuve un segundo y vi a las personas con las que estaba compartiendo la mesa.

Ahí estaban José Peñín, fundador de la Guía Peñín; Carlos Moro, presidente de Matarromera; Charlie Wine, uno de los jueces de vino más reconocidos internacionalmente…

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Y yo estaba ahí, sentado con ellos.

Platicando.

Riéndonos.

Hablando de vino.

Dando opiniones.

Hasta que me cayó el veinte:

“¿Te das cuenta de a quiénes tienes enfrente?”

Pero hubo algo todavía más fuerte.

No era solamente estar sentado con ellos.

Era dar una opinión y que la escucharan.

Hacer una crítica y que la discutieran contigo.

Compartir un punto de vista y darte cuenta de que también estaban interesados en saber qué pensabas tú.

Y creo que ese momento resume perfectamente la diferencia entre mi primer Vinoinfluencers y este.

La primera vez sentía que había llegado para aprender de todos.

Esta vez entendí que puedo seguir aprendiendo muchísimo de ellos… pero que quizá yo también tengo algo que aportar a la conversación.

Y eso se siente muy cabrón.

España también me dejó muchas preguntas

Obviamente aprendí muchísimo de vino.

Particularmente sobre los suelos de Ribera del Duero y cómo terminan expresándose en los vinos de la región.

Pero también me sorprendieron cosas alrededor del vino.

Por ejemplo, descubrir la cantidad de bodegas españolas que siguen naciendo. Conocimos proyectos que no llevan ni siquiera dos años de existencia.

También me impactó ver el apoyo económico que existe desde el gobierno hacia la industria vitivinícola.

Y hubo conversaciones interesantes alrededor de las propias reglas de las denominaciones de origen y de cómo algunas probablemente tendrán que evolucionar conforme cambia la industria.

Porque incluso en regiones con cientos de años haciendo vino, las reglas, los productores y los consumidores siguen cambiando.

El vino nunca termina de moverse.

Y luego apareció México…

Esta parte me encantó.

Porque México no llegó como el país que está intentando alcanzar a los demás.

México llegó haciendo ruido.

Cerca del 20% de los premios de esta edición terminaron en manos mexicanas.

A mí esta vez no me tocó llevarme uno —ya habrá revancha—, pero Sam Cepeda y Brenda Baltierra hicieron una representación espectacular de nuestro país.

Aunque para mí hubo otro momento todavía más interesante.

Imaginen una sala con alrededor de 200 bodegas europeas presentando sus vinos.

España. Italia. Portugal. Proyectos históricos. Regiones famosísimas.

Y en medio de todo eso…

dos mesas de vino mexicano.

Uno pensaría que pasarían desapercibidas.

Fue exactamente al revés.

La gente se acercaba, probaba y la reacción se repetía:

“¿Esto se está haciendo en México?”

Había sorpresa genuina.

Y para alguien que lleva años intentando que más personas volteen a ver lo que estamos haciendo en nuestro país, fue increíble observarlo desde afuera.

Tenemos muchísimo camino por recorrer.

Pero también tenemos muchísimo que presumir.

Regresé pensando diferente

Apenas regresé ayer.

Así que probablemente todavía estoy procesando muchas cosas.

Pero sí regresé con una idea bastante clara.

Hoy tengo una plataforma de más de 100,000 personas que decidieron seguirme porque en algún momento encontraron algo interesante, divertido o útil en lo que comparto.

Y durante mucho tiempo pensé que mi responsabilidad con esa plataforma era principalmente enseñar de vino.

Ahora creo que son dos cosas:

Educar y compartir.

Seguir explicando el vino de una manera sencilla.

Seguir quitándole solemnidad.

Seguir ayudando a quien apenas está empezando a entender qué demonios significa todo lo que aparece en una etiqueta.

Pero también compartir un poquito más de quién soy.

Mis viajes.

Mis hobbies.

Las cosas que me emocionan.

Las cosas que me salen bien y probablemente también algunas que me salen bastante mal.

Muchas veces me privé de hacerlo porque pensaba:

“¿A la gente qué le va a importar esto?”

Y curiosamente, en este viaje descubrí que sí les importa.

Porque detrás del vino siempre hay personas.

Detrás de una bodega hay una persona.

Detrás de una etiqueta hay una persona.

Y detrás de esta cuenta también hay una.

Quizá ese fue mi aprendizaje más importante de este Vinoinfluencers.

Que todavía tengo muchísimo que aprender.

Pero también que ya puedo sentarme en esa mesa, compartir una copa, dar mi opinión y aportar algo a la conversación.

Y sobre todo, que después de convivir con 150 personas de 34 países que dedican buena parte de su vida a comunicar sobre vino, confirmé algo que me encanta:

Todos empezamos intentando que alguien más entendiera un poquito mejor este maravilloso mundo.

Y aquí seguimos.

Aprendiendo para después compartirlo.

Aaa la madre…

cuánto aprendo.


Pero este viaje no lo hice solo

Y antes de terminar este Descorche quiero hacer algo que para mí es importante.

Yo fui el invitado a Vinoinfluencers, sí. Pero hubo tres empresas que decidieron apoyarme para que pudiera estar ahí representando a México, aprendiendo y compartiendo todo esto.

Y quiero agradecérselos públicamente porque sin ellos este viaje hubiera sido bastante más complicado.

Quesos Bionda

Quienes me siguen desde hace tiempo saben que no necesito inventarme demasiado para hablar bien de ellos. Sus quesos siempre me tienen embobado.

Son una marca mexicana que me encanta y, mejor todavía, no tienen que ir a buscarlos a una tienda escondida en alguna colonia impronunciable: los pueden encontrar en supermercados.

Así que gracias a Bionda por volver a confiar en mí y sumarse a esta aventura.

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Inmobiliaria SARED

Aquí además hay algo que me da muchísimo gusto: SARED es miembro de la Sociedad Mexicana del Vino.

Y me encanta que dentro de nuestra propia comunidad haya empresas y personas que decidan apoyar este tipo de proyectos.

Si alguno de ustedes está pensando en invertir en el sureste del país y quiere hacerlo acompañado por alguien que conoce el mercado, pueden contactar directamente a Abelardo al +52 866 185 6151.

Gracias, SARED, por confiar en mí y ayudarme a llegar hasta España.

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Telefonía Mx

Y finalmente, una de esas cosas que descubres que necesitas justo cuando sales del país: tener internet y línea sin estar sufriendo cada vez que aterrizas en un lugar nuevo.

Telefonía Mx me acompañó durante el viaje y, después de usarlo, para mí es una de las maneras más prácticas de tener red telefónica cuando estás fuera de México.

Pueden conocer cómo funciona directamente en Telefonía Mx.

A los tres: gracias por apostar por este proyecto.

Porque al final no solamente ayudaron a que yo pudiera estar en Vinoinfluencers.

Me ayudaron a regresar con nuevas historias, aprendizajes y vinos que ahora puedo compartir con todos ustedes.

Y creo que justamente de eso se trata todo esto.

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